La región de Chichén Itzá conoció los primeros asentamientos mayas durante este periodo. Los primeros habitantes eran pequeñas comunidades agrícolas que se dedicaban a la agricultura y a la vida básica de la aldea, siendo el acceso al agua dulce subterránea uno de sus principales atractivos. Estos asentamientos sentaron las bases del crecimiento y la organización de la futura ciudad.








